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Coaching basado en la psicología positiva

La psicología positiva forma parte de la psicología e investiga y contrasta ámbitos como el optimismo, la felicidad, la motivación, las fortalezas personales, las metas que nos marcamos, las complejidades que plantea la vida o el crecimiento personal.

Fue en 1998, cuando Martin Seligman – al ser nombrado presidente de la asociación americana de psicología – decidió impulsar la psicología positiva y darle el protagonismo que en su opinión se merecía. Otros destacados psicólogos que han centrado su atención en este ámbito son Ed Diener,  Mihalyi Csikszentmihalyi, Barbara Fredrickson, Alex Linley, Robert Biswas-Diener, Sonja Lyubomirsky o Carmelo Vázquez de la Universidad Complutense de Madrid, por citar tan solo a algunos.

La psicología positiva opera en tres niveles diferentes: el subjetivo, el individual y el nivel de grupo.

  • El nivel subjetivo estudia experiencias positivas como alegría, bienestar o satisfacción. En este nivel no se trata tanto de hacer el bien o ser una buena persona, sino de sentirse bien.
  • En el siguiente nivel, el objetivo es identificar las calidades personales necesarias para ser “buena persona” a través del estudio de las fortalezas y virtudes, la capacidad para amar, la perseverancia, la capacidad de perdonar o las habilidades interpersonales.
  • Por último, en el nivel de grupo o comunidad, el énfasis está en las virtudes cívicas, las responsabilidades sociales, el civismo, la tolerancia, la ética del trabajo y otros factores que contribuyen al desarrollo de la ciudadanía y de las comunidades.

La psicología positiva no “reniega” de los momentos malos o de las experiencias negativas, ni trata de apartarlos de nuestras vidas, ya que los momentos difíciles son tan importantes como la felicidad misma. Esta conclusión – así como el rigor científico que se aplica en psicología positiva – es la que la diferencia claramente del movimiento de “pensamiento positivo”, que no acepta las adversidades y se centra únicamente en las experiencias buenas.

Aplicada al coaching, la psicología positiva propone una serie de reflexiones, actividades y ejercicios que ayudan a desarrollar nuestras fortalezas, incrementar la resiliencia, gestionar el estrés, cuidar las relaciones, aumentar el optimismo, potenciar la autoconciencia y – en líneas generales – aumentar nuestra sensación de bienestar en el trabajo.